TERAPIA CON ADOLESCENTES Y SUS FAMILIAS II

Claudia Torres Molina
Psicóloga
PRM Kumelkan
Fundación CRATE

La etapa de la adolescencia se caracteriza por procesos de cambios y de grandes experiencias que estos jóvenes experimentan en la búsqueda de su identidad, de sus nuevas relaciones con sus pares, de crecimiento físico, sexual y espiritual dentro del contexto en el cual se desenvuelven. Por lo tanto, cobra relevancia considerar en este análisis el papel que ocupa la familia, el colegio, los grupos de pares y los distintos contextos, los cuales influyen en las conductas y comportamientos que ellos desarrollan en su interacción.

Estrategias evitadoras en los NNA y sus familias (Canevaro, 2010)

Según Greenberg y Johnson (1990) las emociones dan un sentido a la construcción y organización de la realidad. Son pre-reflexivas, inmediatas y sintetizan la información que llega, informando al individuo sobre su estado interno como su reacción a los eventos externos (Canevaro, 2010). De esta forma en la terapia se propicia el cambio interpersonal cuando el individuo toma contacto con aquellas emociones que no han sido externalizadas y que son las que originan un conflicto interpersonal, redefiniéndose las motivaciones y las necesidades que pueden ayudar a resolver el conflicto. Si las experiencias y expresión de sentimientos son intensas y profundas, más fuerte será la redefinición y el cambio (Canevaro, 2010).

Como consecuencia de la función comunicativa de las emociones podemos darnos cuenta que los NNA y sus familias, al tratar de externalizar sus emociones referentes a algún episodio conflictivo, generan sentimientos de indefensión, de bloqueo emocional, que producen en ellos actitudes defensivas y estrategias evitadoras como:

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En muchos de nuestros NNA se observa la negación a los hechos traumáticos que dieron origen a su motivo de ingreso porque se sienten culpables y así se lo hacen sentir sus cuidadores o progenitores. Por ello se sienten expuestos, juzgados, sienten miedo, desprotección y rechazo, lo que les genera la evitación de sus emociones y de la conexión con las vivencias traumáticas; el costo ha sido grande aunque hayan estado expuestos a situaciones de vulneración, porque igualmente se sentían pertenecientes e integrantes de su familia nuclear que está favoreciendo la retractación.

Sabemos que se nos ha hecho difícil poder intervenir con las familias de estos niños o adolescentes, ya que muchas veces no están presentes y cuando lo están verificamos que existen pautas transgeneracionales de apegos y vivencias disfuncionales, que no permiten fortalecer competencias parentales, enfrentar el motivo de ingreso que genera dolor o trauma, como también ha sido difícil el promover la comunicación afectiva o el intercambio relacional entre ellos.

¿Cómo podemos ayudar?

  • Cuando se logra favorecer un encuentro emocional, es muy frecuente que las personas lloren y que las defensas improductivas se disuelvan, favoreciendo una comunicación más sincera de aquello que verdaderamente se siente y a veces no se logra expresar (Canevaro, 2010, p.60).
  • El terapeuta puede favorecer la expresión de aquello que está en la relación y no puede crear sentimientos que no hay. Para esto debe ser muy activo en favorecer la expresión emocional, y muy neutral en aceptar lo que viene de la relación que depende de los factores emocionales de la persona que lo compone, y no del deseo del terapeuta (Canevaro, 2010, p.58).
  • Mientras más intensas y profundas son las experiencias y la expresión de los sentimientos, más fuertes son la redefinición y el cambio(Canevaro, 2010, p.62).
  • Pedir a las personas que se acerquen, que se tomen las manos, que entablen una comunicación mirándose a los ojos, que participen, que no sean evasivos, que no eviten conectarse con sus emociones, con la finalidad de focalizar y afrontar la experiencia interna del NNA.

Publicado en Infancia y Familia.