Jorge Brito

Aunando fuerzas; prevenir es mejor que curar

El pasado verano diversas regiones del país sufrieron por los incendios forestales, los que afectaron  más de 547 mil hectáreas y que lo catalogó como “mega incendios”. En esta catástrofe la región del Maule fue la más afectada, con 272 mil hectáreas consumidas. La magnitud de este acontecimiento permitió ver la poca preparación frente a este tipo de sucesos, ya sea desde las comunidades como de las instituciones, quienes mostraron descoordinaciones al momento de enfrentar la toma de decisiones.

Es bajo este contexto, que surge la necesidad de reforzar el mando para afrontar las catástrofes naturales, sobre todo en un país donde se está expuesto constantemente a terremotos, erupciones volcánicas, maremotos, aluviones o incendios forestales. Por ende, el empoderamiento social e institucional respecto a esta temática es primordial y se hace cada día más necesario a raíz del cambio climático y sus consecuencias.

Es por eso que resulta de un gran valor lo realizado por el Intendente de la región del Maule Don Pablo Meza, quien convocó a diversas instituciones públicas y privadas con experiencia en la temática y con la coordinación técnica de Onemi y Conaf, a la conformación de la Mesa Técnica de Prevención de Incendios Forestales, entidad público-privada que busca establecer mecanismos de coordinación con el sistema de protección civil y así abordar íntegramente la problemática que corresponda. La iniciativa está conformada por representantes de secretarías regionales ministeriales, gobernaciones, servicios públicos, empresas forestales, además de organizaciones privadas ligadas al área, quienes articularán, organizarán, fortalecerán y sensibilizarán a la comunidad para mitigar las consecuencias de los desastres.

El mando centralizado, que unifique las variadas entidades, permitirá el desarrollo de instancias técnicas y operativas en función de cada organización y su público objetivo. Un hito relevante, ya que cada cierto tiempo la naturaleza nos recuerda nuestra fragilidad y lo débiles que somos frente los acontecimientos naturales, por lo que resulta primordial poder aunar fuerzas, trabajar coordinadamente y tener un mando centralizado que permita distribuir las labores, sobre todo frente a un verano que se avecina, en el cual se pronostican altas temperaturas. Debemos aplicar aquella sabia máxima que prevenir es mejor que curar. Y la anticipación es clave en una sana planificación.