Jorge Brito

Ocio y descanso en el periodo estival

Enero y febrero son los clásicos meses en los cuales los chilenos solemos tomarnos vacaciones; época de descanso y recreación que nos sirve para recargar energías para el resto del año, he ahí su vital importancia. Romper la rutina y desconectarse de las labores habituales mediante el ocio y la recreación, resulta relevante, pues significa una ayuda física y mental importante, ya sea personal y grupal.

Amplios y diversos beneficios podemos obtener de este receso en periodo estival, disminuyendo el estrés y el cansancio, lo que notoriamente provoca un incremento en la sensación de felicidad y un bienestar general, optimizando la productividad, mejorando el ambiente laboral, y aumentando la creatividad, la proactividad, la motivación, entre otros.

Sin embargo, es importante velar por la particularidad de cada persona, ya que cada uno es diferente, por lo que las actividades a realizar deben estar ligadas a los intereses personales, con el fin de desconectarse de la habitualidad.

Bajo esta misma temática, el Papa Francisco destaca el valor del descanso, el cual es necesario para cuidar la mente y la salud y así mantener de buena forma las relaciones humanas. Asimismo, el Sumo Pontífice indica que este receso nos proporciona un espacio para conectarnos con nuestra espiritualidad y de esta forma vincularnos a nuestro sentido de vida mediante un correcto bienestar emocional.

Sin embargo, muchas veces se asocia este periodo a no hacer nada. Por ende la idea debe orientarse a desarrollar actividades que no son frecuentes durante el periodo laboral, como lectura, jardinería, compartir con los amigos, actividades manuales, etc.

Es por eso que el ocio y el descanso son esenciales para el ser humano, y es un satisfactor importante en las necesidades propias, lo que permite conectarnos con aspectos esenciales de nuestra naturaleza. Por ende es primordial planificar con antelación las acciones a realizar, rompiendo con la rutina y poniéndonos en contacto con aspectos que muchas veces dejamos de lado en nuestro entorno social, evitando la inactividad que nos lleve a la apatía.