Jorge Brito

La necesidad de mejorar la infraestructura vial

Al culminar esta semana santa, fuimos testigos del colapso de las vías de la ruta 68,  según el subsecretario de Obras Públicas;  Lucas Palacios, lo califico como “colapso histórico”, recibiendo en la mencionada ruta, más de 4.400 vehículos por hora cuando su capacidad es de 3.400 automóviles.

La misma situación paso en la ruta 5 sur y 5 norte y demás autopistas que convergen a las grandes ciudades, por ejemplo; para ir a la Región Metropolitana desde Talca, es un viaje que debe durar aproximadamente 3 horas y este mismo viaje se realizó este fin de semana entre 5 y 6 horas,  esto ocurrió por todos los inconvenientes que existieron en las carreteras.

Por otro lado, en otros países existen normativas sobre el sistema de autopistas concesionadas, donde se levantan las barreras de los peajes cuando sobre pasa el tiempo de espera, de esta forma se ayuda mucho a no llegar al colapso de vehículos en las vías de transito más concurridas, sin embargo en nuestro país a pesar de lo necesario que son  este tipo de mediadas, no se llevan a cabo.

¿Qué está pasando con la infraestructura vial de nuestro país?, ¿Ha existido una falta de planificación de las autoridades correspondientes, para prever este tipo de situaciones? ¿Se habrá dejado al libre mercado la regulación del sistema?

Llama mucho mi atención y me parece increíble, que algunas autoridades dan como alternativa, realizar mesas de diálogo para buscar una solución a este tema, a mi parecer, es algo ilógico, ya existen organismos gubernamentales que deberían planificar con suficiente anticipación las medidas preventivas para solventar el colapso vial, cuando aumenta el flujo vehicular en las principales carreteras del país.

Todos coincidimos que existe un aumento explosivo del parque automotriz, tendencia que seguirá en ascenso, dando mayor crecimiento a nuestra economía. Sin embargo, esto no tiene concordancia con la infraestructura actual en nuestro país, para poder sustentar este crecimiento vehicular, se deben explorar otros sistemas de transportes eficientes.

Esta situación me hace recordar, cuando los ferrocarriles del estado era el mayor transporte público y de carga en nuestro país, también seria de mucha utilidad promover el transporte aéreo en ciudades intermedias, y de esta forma descomprimir el flujo de carreteras, pero cualquier iniciativa de solución es de largo aliento.

Está claro que estamos ante un problema de difícil solución, pero mientras más se demoren en conseguirla, más se agudizará.  Las regiones deberían tomar carta en el asunto y promover desde la mirada local efectivos mecanismos de solución,  para que positivamente la infraestructura vial sea un soporte al desarrollo y bienestar de sus habitantes y no una pesadilla.