JORGE BRITO

Agosto: Mes de la Solidaridad

Se inició el mes de agosto y con ello comenzamos a vivir el mes de la solidaridad. Con alegría y esperanza recordamos  que por ley se instituyó el día 18 de agosto como el “Día de la Solidaridad” en homenaje a la memoria del Padre Alberto Hurtado Cruchaga, quien falleció un día 18 de este mes. Dicha ley nos  insta a fomentar en todo el país el desarrollo de acciones de solidaridad con los más necesitados.

 ¿Por qué  se reconoce en un sacerdote el sentido de la solidaridad? El padre Hurtado fue tocado por Jesús, se comprometió con los más necesitados respetando siempre su dignidad  y hasta nuestros días, es un  testimonio de amor al prójimo. Trabajaba incansablemente para que el rostro de Jesús se expresara en todas las personas, especialmente las más pobres y exigió el respeto de cada uno de ellos.

Siendo ordenado sacerdote es asesor nacional de la juventud católica y por su mensaje claro y radical, entra en la categoría de “sospechoso” por sus ideas de justicia social y es excluido de las diversas instituciones de la época. En su compromiso social funda el Hogar de Cristo, la revista Mensaje y  a través de la Asociación  Sindical Chilena  entrega su apoyo a  los sindicatos.

El  Padre hurtado escribía que  “la injusticia causa enormemente más males que los que puede remediar la caridad”. Decía que es más fácil ser benévolo que justo. Estos pensamientos del Padre Hurtado, escritos ya antes del año 1952, parecen ser una voz profética de lo que sucede hoy día en nuestra sociedad. El signo del dios dinero y de una sociedad de consumo que amenaza con quebrar todos los valores de nuestra sociedad contemporánea son las palabras que el Padre Hurtado ya predicaba hace más de 60 años y que hoy cobran plena vigencia.  Su libro  denominado “Humanismo Social”, documento histórico escrito el año 1947,  muestra  el pensamiento social de la Iglesia con claridad.

El Hogar de Cristo es una obra del Padre Hurtado que nace de constatar la realidad de los niños que  vivían en la ribera del rio Mapocho y de los adultos de la calle. La denominó como la posada del peregrino que acoge, acompaña y protege al más desvalido. El compromiso con los trabajadores y la defensa de sus derechos,  marcó fuertemente el trabajo del Padre Hurtado.

Por esta y múltiples razones del testimonio de su vida, de su lucha  por la defensa de la dignidad del ser humano y su valor, el país reconoce en el Padre Hurtado un modelo a seguir y un ejemplo de vida para las nuevas generaciones, que le da sentido trascendente a la vida. Una tarea a la que todos estamos convocados.