“Las personas tienen que darse cuenta donde trabajan, es una empresa con un carisma distinto, hay que cuidar lo que se tiene” |
Siempre con la talla a flor de piel, su sentido del humor es una de sus características principales, las bromas muchas fueron la puerta de entrada para acercarse y dar consejos, basados en su experiencia de vida y por sobre todo en su experiencia de fe. Así es Luis Arellano o mejor dicho Don Luchito, quien se desempeño como encargado de adquisiciones y vehículos de la Fundación Crate.
Su labor en la institución es de larga data. Por el año 1986 Monseñor Carlos González - Fundador de la Fundación Crate- lo invitó a trabajar, su primera misión fue en el Hogar de la Madre Campesina, de la cual tiene muy buenos recuerdos y donde reconoce aprendió mucho del mundo rural.
Posteriormente vendrían nuevas labores, fue parte del programa transferencia tecnológica, encargado del local de venta de la recién iniciada Comercial Agrícola Tricahue. Después vendría la que sería su tarea hasta su jubilación, adquisiciones, a cargo de auxiliares, choferes y la mantención de vehículos.
Este ministro de la comunión misionero de la Parroquia 12 Apóstoles, se dedicó no sólo a lo que por contrato le correspondía, sino que también se hizo cargo de velar por el sentido del trabajo, considerando a quienes está enfocada la fundación. No obstante, se preocupo de preparar por lo menos una vez al mes la Eucaristía en el trabajo, con el fin de crear el lazo entre servicio y la fe.
Jubilación
A pesar de los sentimientos encontrados, reconoce que aún tienen fuerzas para trabajar y que su jubilación tiene un propósito bien claro, estar con su familia y dedicarse por entero a su labor pastoral. Palabras para sus compañeros de trabajo, tiene muchas pero él las sintetiza en las siguientes:
“Las personas tienen que darse cuenta donde trabajan, es una empresa con un carisma distinto, hay que cuidar lo que se tiene”
Palabras de agradecimiento
Sin duda, palabras para este hombre que significa tanto para la fundación, hay muchas y llenas de agradecimiento y nostalgia. Aquí algunos testimonios.
Pablo Araya, Encargado de Personal. Fundación Crate:
“En estos momentos es un poco difícil pero bueno......sólo quiero decir que lo estimo mucho y que el departamento ya no será lo mismo sin él. Alcancé a compartir 9 años desde que entré a la Fundación, la mayoría de las veces pasamos momentos muy alegres, lo voy a echar mucho de menos. Cuando trabajamos, siempre estamos haciendo bromas entre nosotros, además a veces nos entregaba un momento de reflexión y nos decía lo mucho que teníamos que querer la vida y hacer el bien, espero que lo sigamos viendo por estos lados, y que nos siga acompañando siempre”.
Marisol Figueroa, Ex directora de Administración y Finanzas. Fundación Crate:
“En nuestro Departamento- finanzas- siempre fue el que mantuvo la tranquilidad, era nuestro cable a tierra, se encargaba de recordarnos siempre por qué estábamos ahí, y por quien trabajamos. Era quien se preocupada de reunirnos, de preparar las Misas.
Deja una gran enseñanza y el hábito de trabajar, es una gran pérdida. Además que su sentido del humor hacia entretenido el trabajo. Como trabajador un hombre honesto, transparente y muy leal a la institución”.
Juan Ávila Aldana, Auxiliar Fundación Crate:
“Es una persona muy importante para mí, muy humano, me apoyo mucho desde el principio y a mi familia también. Uno lo respeta por su forma de ser, el modo de compartir, no hace diferencias. El en vez de retar, conversaba, tiene una muy buena comunicación”.
|