En diciembre próximo la Cumbre de Copenhague será el centro de la atención mundial, ya que en ella, mandatarios de todo el mundo discutirán acerca de las medidas para detener el calentamiento global.
Entre las medidas más obvias están las reducciones de emisiones de CO2 para los países desarrollados, algo que ya tuvo polémica en la anterior cumbre de Kioto donde se firmó el protocolo que nunca fue ratificado por Estados Unidos.
Para Chile es de viotal importancia porque gran parte de las reservas de agua dulce para el futuro, estan en los hielos eternos cordilleranos, que ya estan siendo afectados por el derretimiento. Un ejemplo, El glaciar Echaurren, que aporta el 70 por ciento del agua que consume Santiago podría desaparecer como fuente de agua en unos 50 años.
Por ello en Chile se debe continuar con la política de fomento de las energías renovables no convencionales y la Región del Maule debe ser un actor protagónico en esa materia, ya que los embalses más importantes de agua para producción de electricidad estan aqui. Las fuentes geotermales de la cordillera representan otra oportunidad para disminuir los envíos de CO2 y también surge una alternativa basada en la capacidad dendroenergética de la región.
Dendroenergía es toda aquella obtenida de la leña, el carbón vegetal y sus derivados, además de residuos de actividades agropecuarias, pastos, y materia lignocelulósica aprovechando mejor los residuos forestales, material que actualmente se pierde y en enormes cantidades de toneladas en toda la zona forestal de Chile.
Alternativas energéticas hay y mucho más intensivas en mano de obra nacional que los combustibles fósiles, más limpias y más baratas que las actuales contaminantes.
Para hacerse una idea de lo que significa esta cumbre se puede descargar aquí un artículo publicado en LND por Raúl Sohr, acerca de lo que se juega en Copenhague.
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