Inmediatamente después del 27/2 la Iglesia se abocó a su tarea de acompañar a los más afectados de la región a través de ayuda, acompañamiento y Caritas.
Para hacer llegar su aporte en esta catástrofe, la Diócesis de Talca llevó a cabo un diagnóstico de la situación donde da cuenta de la situación en que quedó la Región del Maule después del sismo de 8,8 grados en la escala de Richter, el quinto más fuerte que se haya registrado nunca.
Entre los datos que se pueden advertir, está el que consigna que hubo cerca de 20 mil viviendas absolutamente dañadas que hoy estan inhabilitadas para habitar y otro número importante que sufrió daños irreparables, así como las 500 mil personas desplazadas o los dos millones de damnificados.
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