Hoy recordamos el tercer año de la partida de monseñor Carlos González Cruchaga, el destacado obispo y pastor de la iglesia de Talca por 30 años, un sacerdote que trabajó por el anuncio del evangelio a toda la sociedad, promotor de la justicia social, de los derechos humanos y con un sólido compromiso con los más desfavorecidos, especialmente los campesinos. Siempre con la perspectiva de quien sabe ver en los demás al prójimo y no a un enemigo.
En eso radica su sentido de justicia, del que esta región fue privilegiada testigo durante muchos años, durante los cuales don Carlos González se transformó en una figura relevante para miles de familias, no tan solo de esta diócesis, sino que de todo el país.
Hoy lo recordamos como siempre, con cariño y alegría al ver que su mensaje continúa vigente y a la vanguardia del anuncio del evangelio de Jesucristo en las realidades concretas, promoviendo la justicia social, buscando puntos de encuentro para obtener soluciones que beneficien a las familias más pobres y así entregarles una mejor calidad de vida, dirigiendo con sentido de justicia y realidad a la Iglesia que tanto amó y a la que muchos le deben la vida.
Don Carlos comprendía la dinámica de los tiempos y siempre decía que a los problemas antiguos había que aplicar soluciones nuevas, entendiendo que la desigualdad, la injusticia y la falta de solidaridad era algo que superaba las épocas y a las instituciones, por lo que los menos beneficiados debían ser el centro de las preocupaciones.
Bajo esa perspectiva podríamos proyectar su mensaje en el Chile de hoy, en que bajo otras formas, se mantiene la desigualdad y las demandas por mayor justicia. Soluciones nuevas para problemas antiguos.
La educación es precisamente uno de estos antiguos problemas y no cabe duda que hoy, don Carlos estaría del lado de los estudiantes demandando mayor justicia y calidad en la educación, una de sus principales preocupaciones, que lo llevó a fundar entre otras instituciones la Universidad Católica del Maule y el Centro de Formación Técnica San Agustín.
Sin duda que compartiría varias de las demandas de los estudiantes pero no faltaría a la responsabilidad de reconocer las diversas posturas al respecto y así como solicitaría respeto para su propio pensamiento, sería el primero en hacer respetar las ideas de quienes no piensan como él. Por eso el camino del diálogo es el único que debe prevalecer sobre las intransigencias de lado y lado para el dialogar significa no llegar o imponer ideas preconcebidas, sino que poner las ideas en torno a la mesa y apoyar las que busquen el bien común.
Ese legado es el que hoy debe estar presente en nuestros líderes, autoridades y dirigentes, para que entre todos podamos lograr que la tan anhelada justicia social, prosperidad y solidaridad sean los valores que primen en nuestro país, por lo que cobran mayor sentido para nuestra sociedad sus palabras que nos dicen: “Pídanle a Dios que viva lo que dice la Biblia: practicar la justicia, amar con ternura y buscar humildemente el rostro de Dios”.
Hoy en un nuevo aniversario de su pascua, recordamos a don Carlos, como un hombre y un amigo a la altura de la difícil época que le tocó vivir, quien puso su vida en las manos de Dios, por eso su testimonio de fe está plenamente vigente y siempre será una luz por que conoció y creyó en la justicia, la humildad, la solidaridad y el amor. |