En la actualidad vemos como crece día a día el grupo etario de los adultos mayores. Este segmento que muestra una vitalidad que antiguamente era escasa, ya sea por el estilo de vida, la alimentación, mejoras en los sistemas de salud, el progreso, el avance tecnológico, entre otros factores, lo que los lleva a ser un sector cada vez mas importante para el país.
Según la Encuesta Casen 2009, en el país existen 2 millones 541 mil 607 adultos mayores y ha habido un crecimiento de este segmento de la población en 441.229 personas, lo que equivale a un 21%, en relación a la Encuesta Casen 2006.
En 1990, por cada 100 niños menores de 15 años, en Chile había 35,4 adultos mayores. Dos décadas después, el índice se ha elevado a casi el doble: 68,4. Un crecimiento tan acelerado que hoy el país tiene la segunda mayor tasa de envejecimiento de Sudamérica, siendo superado sólo por Uruguay.
Estos cambios en la sociedad chilena, que ya ha vivido la sociedad europea, nos muestran un nuevo panorama lo que debe traer aparejado una serie de políticas públicas que logren dar las condiciones necesarias a este segmento. Si vemos positivamente estos resultados podemos afirmar tal como lo indicó el ministro de Planificación, Felipe Kast, que efectivamente la esperanza de vida de los chilenos se va alargando y que existe una mejor calidad de vida. Sin embargo, el tema de la jubilación y las condiciones de vida con que quedan es en muchos casos un atentado a la dignidad de aquellos que han pasado su vida trabajando. La salud es otro tema que debe estar patente, ya que tampoco cumple con las condiciones necesarias para este cada vez más numeroso sector etario.
Además que la población chilena este envejeciendo trae otras consecuencias, existe una baja en las tasas de natalidad y por consiguiente de la población joven, que son quienes solventan la actividad económica. Y la fuerza laboral económicamente activa.
Para el presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, Juan Carlos Molina: “El país está envejeciendo y en forma acelerada. El éxito o el fracaso de este envejecimiento va a depender de cuánto tarda en reaccionar el Estado ante esta nueva realidad demográfica”.
La pregunta ante estas nuevas realidades es ¿Qué debemos hacer como sociedad para generar un desarrollo sustentable en que los adultos mayores ocupen un rol activo en la vida del país? ¿Cómo se puede evitar lo que vemos que está ocurriendo en algunos países europeos que están tratando de reformar su sistema de pensiones para que no colapse alargando la edad de jubilación? Que importante es que sepamos rescatar como sociedad las virtudes que tienen las personas mayores especialmente su sabiduría, experiencia, valoración por la identidad, el buen consejo y valores familiares, para no caer en la tentación de construir una cultura desechable, que solo considera la productividad física y la cultura de la imagen como sinónimo de éxito y crecimiento.
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