La supervivencia de los ecosistemas está dada por las relaciones de interdependencia que se dan entre los elementos que la integran. Esto quiere decir que si de un bosque en una quebrada cortamos sus árboles, los efectos que desencadenaría esa acción producto de las lluvias, generan erosión y pérdida de las vertientes naturales y por tanto tendrían insospechadas consecuencias en el resto del ecosistema que allí convive.
Es la causa y efecto de las acciones. Al igual que en la sociedad, ningún ser humano es una isla alejada del resto, nuestros actos están íntimamente ligados por conductas que desencadenan una serie de hechos, muchos de los cuales finalmente vendrán de vuelta hacia quien lo desencadenó.
Eso explica gran parte de lo que sucede en nuestro país, admirado de los jóvenes que han alzado su voz contra la desigualdad y por la dignidad de todos, pero también horrorizados por la violencia que desencadenan esas movilizaciones. La explicación más sencilla para esto último es el lumpen infiltrado, grupos anti sistema y bandas subversivas que aprovechan cualquier ocasión para provocar desmanes.
Creemos sin embargo, que tanto el movimiento estudiantil, como la violencia que desencadena en sus marchas y tomas, son producto de la fragilidad de nuestra sociedad que no permite el desarrollo pleno de una gran mayoría de sus integrantes. Lo vemos en televisión, muchachos y muchachas corrientes, de clase media y que han visto el desarrollo como un eslogan del que otros disfrutan, no puede sino acumular sentimientos de violencia hacia los demás.
El problema es que cada vez más personas se ven aisladas del resto, y no sienten ningún tipo de compromiso con el conjunto y menos ven a la sociedad como un lugar de comunión, de común unión, como es el sentido de la palabra comunidad. Lo lamentable es que esto no es válido para situaciones de extrema pobreza ni marginalidad. Es usual en todos los niveles, trabajadores, profesionales, dueñas de casa, estudiantes y empresarios, la falta de responsabilidad pretendiendo que lo que hacemos no tendrá efectos en el resto.
La fragilidad de los equilibrios está rota hace tiempo en nuestro país producto de la gran concentración de la riqueza y la desigualdad de los ingresos, y lo que vemos podría ser sólo el comienzo de una escalada aún mayor. Lo que hoy está en la calle es la consecuencia de la desigualdad que se ha fraguado todos estos años, a causa del egoísmo de algunos y la pasividad de otros.
Afortunadamente existe el camino para revertir lo anterior. El concepto de solidaridad viene del latín “soliditas”, que quiere decir “sólido”, “compacto”, “unido” y de ahí devienen dos universos significativos, uno el de algo construido sólidamente y otro en el que se contraen obligaciones mancomunadas. Esto quiere decir a fin de cuentas que una sociedad solidaria está firmemente construida en base a la exigencia de las personas de compartir un destino común.
Mucho hemos avanzado, pero no es suficiente, hoy más que nunca necesitamos realizar los esfuerzos que sean necesarios para levantar una sociedad cada vez más incluyente que refleje lo que estamos avanzando en materia de progreso y desarrollo para todos. Y terminar con las fragilidades de nuestro sistema social.
|