La creencia popular que el futbol une al país, se vio fuertemente afectada la semana pasada con la mediática elección del presidente de la ANFP. La derrota de Harold Mayne-Nicholls trajo una peor para la hinchada nacional, la ida de Marcelo Bielsa a quien se le adjudica unos de los mejores momentos de la selección chilena. Este entrenador inició su proceso impartiendo disciplina en los jugadores, coherencia en el actuar, perseverancia, estudio, trabajo táctico y de equipo y fue capaz de infundir mística y cuotas de razonable humildad en los jóvenes muchas veces cegados por el dinero y la fama. Y que producto del esfuerzo tiene sus resultados deportivos lo que da satisfacción a todos y logra re encantar al país ante un proyecto común.
Esta partida doble, dejo a muchos con sabor amargo, ya que esta dupla, para muchos, era una de las mejores y trajo grandes dividendos en el fútbol y alegría a la población tan necesitada de momentos de esparcimiento después de vivir las trágicas consecuencias del terremoto. La redes sociales colapsaron tras esta noticia, llegando incluso a incitar a la renuncia masiva al canal CDF, y actos de repudio ciudadano masivos, gatilló además una fuerte molestia popular contra los directivos de los clubes nacionales, graficada en campañas en internet y en protestas en la calle.
La molestia general por este tema ha traspasado los límites del tiempo, parece ser que los hinchas no se resignan y que mientras no hagan cambios al respecto seguirán los reclamos. Un repudio social con lo único que les queda por hacer desquitarse con CDF, dejando de asistir a los estadios, y expresando su malestar a todo nivel.
Más allá de esta polémica, es necesario profundizar en lo que hay detrás de esta elección. Se ha dicho tanto, que hubo manipulación política, económica por sobre los intereses deportivos propiamente tales, anteponiéndose la falta de ética que nada tiene que ver con el deporte y que este tipo de actitudes ensucian la disciplina deportiva, pero independiente si estos hechos ocurrieron, lo preocupante es la mala señal que se está dando a los jóvenes, ya que a pesar de obtener los mejores resultados en la historia del fútbol se hacen cambios que llevan a la confusión.
Buscar culpables por lo que pasó, parece no tener mucho sentido. Los dirigentes del futbol deben re encantar a quienes viven el futbol como una pasión, mostrar disciplina y darle el valor que tiene en nuestra sociedad, como un deporte limpio que es capaz de unir a la población ajeno a otros intereses. Aun es tiempo de recapacitar.
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