Es increíble pensar que siete palabras le cambiaron la cara a un país, “Estamos bien en el refugio los 33”, basto este mensaje para desatar una alegría inusitada y que se nos había borrado del rostro tras comenzar este año del bicentenario trágicamente con un terremoto.
Hoy en cambio la situación es otra, la esperanza cobra una importancia vital para todos los chilenos que ven como un milagro mantiene con vida a los mineros atrapados en el norte, 33 hombres que buscan en el interior de la tierra el sustento de su familia.
A los talquinos esta realidad no nos es indiferente, hay un coterráneo nuestro don José Samuel Henríquez del barrio oriente de Talca, su familia ha vivido el calvario durante estos 17 días y al saber la noticia que estaban vivos su señora La señora Blanca Berrios exclama “Mi corazón esta que revienta de alegría, de emoción. Es la confirmación de la respuesta del señor, porque nosotros orábamos y le pedíamos a Dios y sabíamos que todo tenía que resultar bien. No perdimos la esperanza jamás” la familia está optimista, sabe que existe una posibilidad cierta de que pueda salir con vida. Nunca han perdido la fe, la esperanza un ejemplo más de la fortaleza de la familia del hombre de trabajo que debe luchar día a día para llevar el sustento para la mantención de la casa.
El caso de don José, el trabajador talquino que debe emigrar al norte en búsqueda de mejores perspectivas laborales es el de miles de habitantes de esta región que ante la realidad económica y laboral existente en el Maule, buscan en la mina la fuente generadora del sustento familiar con todas las implicancias que esto tiene.
Nuevamente la tragedia nos une como nación, son experiencias que nos moldean el temple y carácter de nuestra identidad y sin lugar a dudas estos 33 mineros son los héroes del bicentenario, por su temple, sacrificio, fortalecimiento de los vínculos familiares y su lucha por sobrevivir al interior de la mina haciendo uso de todos los conocimientos adquiridos en su relación con la mina y desarrollando los liderazgos necesarios para sobrevivir a los 700 metros de profundidad, manteniendo la cohesión ,la fe, la esperanza y la perseverancia para llegar a tomar contacto con las brigadas de rescate y lograr en el tiempo que sea necesario volver al reencuentro con sus familias.
Esta experiencia también es un llamado a la autoridad para que se apliquen efectivamente las normas de seguridad necesarias en las empresas, de modo tal que siempre sea la persona el sujeto de toda acción por sobre el lucro y la mera rentabilidad. Toda la sociedad es la que debe sacar los aprendizajes necesarios de esta trágica experiencia que sin lugar a dudas marcara las celebraciones del bicentenario de la nación, teniendo en el horizonte estos 33 héroes de esta efeméride.
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