Aunque estamos casi en las antípodas geográficas, los chilenos compartimos con los japoneses una historia común de terremotos, tsunamis y tragedias volcánicas. Es lo que nos recordó días atrás el terremoto y posterior tsunami que asoló gran parte de Japón.
De toda esa historia común hemos tomado numerosas enseñanzas para evitar cada vez más sufrimiento a las personas y de lo que debemos tomar nota en el futuro es el de la tragedia nuclear post sismo y tsunami en Japón.
Es sabida la necesidad de aumentar y diversificar nuestra capacidad energética en los próximos años y una de las variables que ha estado en discusión últimamente es la energía nuclear. Como casi siempre, la sola mención de estudiar la posibilidad de concretarlo, provocó un amplio rechazo en la población que acaba de ver cómo Japón lucha por evitar una catástrofe mayor en sus reactores.
Antes de pensar en energía nuclear, sería bueno que el estado definiera una política energética realmente diversa en la que se equilibrara el resguardo por el medioambiente y los requerimientos de energía. Necesitamos producir y reforzar proyectos de Geotermia, solares, eólicos y mareas, aumentar su incidencia en la matriz energética, pero aun así no son, por sí solas, suficientes para abordar el incremento que el país necesita a futuro, así que necesariamente debemos abrirnos a otras posibilidades, con una institucionalidad que resguarde la salud de la población y el medioambiente.
Además hoy existe en el país un amplio margen para alcanzar un mejor uso de la energía a través de la eficiencia energética de la industria y la población. No nos caracterizamos por un uso racional de la energía en nuestros hogares, oficinas, industrias o negocios, por eso es importante tomar medidas que vayan en la dirección de formar una real conciencia de la importancia que tiene para el progreso futuro del país el correcto uso de la energía.
Por otra parte no debemos dejar de lado el Biodiesel que como combustible es más limpio que el petróleo, pero que plantea el problema del uso de cultivos que bien podrían dedicarse a alimentos. De hecho una de las causas del alza en los alimentos durante este año es precisamente el uso de tierras para producir combustible natural y renovable.
Sólo después que se agoten esas posibilidades sería viable plantear la posibilidad de estudiar el uso de la energía nuclear en Chile, tomando en cuenta los desastres naturales a los que estamos expuestos, la experiencia mundial al respecto y como no, el ejemplo japonés.
Chile es un país diverso geográficamente donde pueden convivir diversos modelos de producción energética, además somos un país que sabe aprender de la historia y de experiencias pasadas, propias y extranjeras. Es el momento de plantear el debate energético y concretar lo que se ha venido diciendo desde hace años en materia de reforzar las Energías Renovables No Convencionales que nos permitan dar el gran salto al futuro.
|