Chile nunca llegará a la meta de ser un país desarrollado si no lo hace fortaleciendo las regiones, así de cruda es la realidad en un tema como la descentralización del país, en que pareciera que avanzamos tres para retroceder cuatro.
Esto a propósito del 31 de marzo, fecha que diferentes movimientos ciudadanos han promovido como el “Día de las Regiones” y que en muchas ciudades y pueblos se celebró con actos llamando al cumplimiento de las promesas descentralizadoras que se vienen haciendo desde hace décadas y en otras esta fecha paso casi desapercibida.
Ni el tema ni las demandas son nuevos. Capacidad de gestionar recursos, tomar decisiones y elección de autoridades, son algunas de ellas. Al menos en este último punto se avanzó hace cuatro años y gobierno y oposición de la época acordaron la elección de Consejeros Regionales que se aprobó en el parlamento y que hoy está a la espera de una ley que la norme.
No parece ser un tema urgente, pero hay que recordar que desde la vuelta a la democracia todos los gobiernos electos se comprometieron a avanzar y profundizar la regionalización y un punto sensible es la elección de consejeros regionales que lleva cuatro años esperando una ley.
Hoy tenemos una meta clara que es sacar a Chile del subdesarrollo y llevar a su población a estándares de vida del primer mundo. Nos codeamos con países desarrollados en la OCDE, somos un polo atractivo para los negocios, nuestras universidades reciben alumnos de toda América y empresas chilenas invierten cada vez más en el extranjero, ya no somos deudores sino que acreedores a ojos del mundo y tenemos tropas apoyando en la recuperación de los procesos de paz en diversos lugares del mundo.
Pero, lamentablemente esa realidad para nosotros pareciera ser que tiene lugar en otro país. Las regiones no cuentan con la capacidad de gestionar sus recursos ni de generar políticas que atraigan inversión. Hay regiones que hoy tienen una tasa de emigración escandalosa y Santiago necesita ocupar terrenos agrícolas para responder al incontrolable crecimiento de su población, que en su mayoría son personas que llegan buscando mejores oportunidades desde regiones. Somos un país maduro en varios aspectos, pero estamos en pañales respecto de lo que es la verdadera regionalización.
Así como la nuestra, cada región cuenta con sus particularidades desde la cual pueden aportar y necesidades que deberán ser cubiertas por el resto, lo importante es que las decisiones que afecten a nivel local sean decididas por gente que conozca las potencialidades, prioridades y limitantes de cada zona para que el desarrollo sea armónico y con sentido local.
El Maule tiene un importante polo universitario, empresarios de vasta trayectoria, recursos naturales de primera calidad y gente que ha logrado progresar gracias a su esfuerzo y dedicación. Hay capacidades para enfocar el crecimiento en lo que nos identifica como región y aportar desde nuestra identidad al crecimiento del país. Solo una efectiva regionalización dará la oportunidad de generar más y mejores capacidades profesionales y de liderazgo con una identidad clara y desde nuestra vocación regional.
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