Es sabido que la pobreza en los hogares aumentó considerablemente a causa del terremoto y también que gran parte de la responsabilidad de esos hogares recae sobre las mujeres. Lamentablemente lo anterior no se traduce en un trato responsable de parte de la sociedad hacia ellas, el sustento de miles de hogares. Solo un dato, mas del 50% de los hogares más pobres de chile son llevados por mujeres jefas de hogar, con tristeza podemos decir que la pobreza tiene rostro de mujer.
Nuestro país no se caracteriza, incluso entre la machista y subdesarrollada Sudamérica, por facilitar espacios de inclusión de las mujeres en ámbitos como el político, laboral o en la toma de decisiones, a pesar que desde hace un tiempo representan más de la mitad de la matrícula en la educación superior y la fuente de ingreso de más de un tercio de los hogares de nuestro país.
Pese a lo anterior, no estan a plenitud incorporadas al mundo laboral y cuando lo hacen reciben un tercio menos de remuneraciones en comparación a sus pares masculinos, todavía sufren la discriminación económica en el sistema de salud privada basada en los sobre costos que representa la llamada edad fértil, son las que deben cumplir roles de trabajadoras, madres, dueñas de hogar y esposas, además de adecuarse a liderazgos masculinos cuando sobresalen del resto.
Ayer recordamos el Día Internacional de la Mujer y homenajeamos el enorme esfuerzo que realizan en la construcción de una sociedad más justa, lo vivimos en carne propia hace exactamente un año, mujeres de todas las edades coparon los puestos de la fuerza militar del trabajo en labores de reconstrucción, al punto que provocaron un problema logístico al no contar el ejército con el número necesario de zapatos de seguridad para ellas.
Las bondades de integrar a las mujeres a la sociedad como participantes activas de los procesos de cambios son variados y van desde una mirada más amable de la realidad hasta las razones más profundamente productivas. Poseen un liderazgo diferente, son más integradoras y menos autoritarias en la toma de decisiones, son más flexibles al cambio y el sólo hecho de cumplir múltiples roles hace que posean una experiencia que se traduce positivamente en los resultados finales de cualquier labor productiva.
Mientras exista la discriminación basada en el género, seguirán perpetuándose las desigualdades sociales que produce precisamente esa discriminación y la formación de nuestros niños se cimentará sobre una exclusión. No es de extrañar entonces la causa de la pobreza que hasta hoy subsiste en todos sus niveles, aquella que carece de recursos económicos y también la que adolece de espíritu.
Además la violencia contra la mujer es una herida abierta en muchos hogares que como sociedad se ha asumido parcialmente. Para algunos la conmemoración de estos días no significa mucho, pero hay quienes creemos que sirven para reflexionar sobre las deudas que aún tenemos como sociedad y mirar con optimismo el futuro que construimos entre todos y sin exclusiones.
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