Después de los grandes centros turísticos del norte y la quinta región, la región del Maule es la que más turistas nacionales recibe, o más bien recibía. A casi un año del terremoto y tsunami se hizo realidad lo que todos de alguna forma temíamos: una baja de visitas a nuestros centros turísticos en la costa, la gente viaja sólo por el día y un leve aumento en la pre cordillera.
Puede ser temor, falta de dinero o la sensación que los servicios que se entregaban ya no están, pero hay que decir que en la costa sobre todo, se han hecho esfuerzos tremendos de los mismos locatarios, organismos de desarrollo privados como Fundación Crate, organismos públicos como Sercotec, Fosis, Corfo, etc. y de autoridades para normalizar lo más posible las actividades de verano.
No es fácil, gran parte de la estructura económica de la región sufrió los efectos del terremoto y el turismo es parte de ella. Pero también es cierto que en nosotros está la respuesta para acelerar la recuperación, para ello un ejemplo, el pueblo judío de Sderot en Israel está ubicado en un enclave de una zona en disputa con el pueblo Palestino, por consiguiente cada fin de semana los habitantes de otros poblados organizan sus compras en ese lugar, a riesgo de su integridad, para levantar el comercio y la actividad económica de Sderot.
Es un ejemplo de solidaridad en la tragedia que no entrega limosnas, sino que va decididamente a lo que el padre Hurtado nos llamaba a hacer “dar hasta que duela”. Durante los días inmediatos al terremoto miles de voluntarios, familias anónimas y organizaciones llegaron hasta el Maule a entregar su ayuda desinteresada y la agradecemos profundamente, pero hoy la tragedia dejó de ser noticia de primera plana y ya no está la urgencia de la ayuda solidaria.
Los microempresarios turísticos muchas veces dependen de estos tres meses para parar la olla de su familia gran parte del año y las municipalidades necesitan los ingresos que deja el turismo para sus planes de desarrollo local, son miles de personas que dependen de eso en Cauquenes, Chanco, Pelluhue, Iloca, la Pesca, Boyeruca, Llico y Constitución, todas zonas arrasadas por el tsunami y que esperan que el entusiasmo inicial por ayudar no decaiga.
Esta vez la ayuda que pedimos no se trata de venir a retirar escombros ni construir mediaguas, se trata tan sólo de venir a disfrutar las maravillas naturales que aún están ahí, de compartir con quienes nos han recibido cada temporada con sus panoramas, cabalgatas y exquisiteces, ellos han sido nuestros amigos de verano por varias temporadas y hoy esperan no ser olvidados por los amigos que siempre llegaban.
Podemos disfrutar de este verano y hacer panoramas solidarios en familia, hay mucho que conocer y visitar, cientos de familias dependen de nuestra opción y nos esperan con sus mariscos y pescados, sus cabañas en medio de la naturaleza, sus paseos por paisajes inigualables y sus artesanías, sin duda unas vacaciones diferentes con sentido solidario.
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