El 18 de agosto recordamos la pascua de San Alberto Hurtado, y como es tradición, para conmemorar su labor con los más necesitados, durante estos días celebramos el mes de la solidaridad.
Para la Iglesia Católica es una fecha muy especial y por eso se realiza en todas las diócesis las Semanas Sociales, donde actores sociales eclesiásticos y laicos reflexionan en torno a la solidaridad. En esta oportunidad se ha puesto la mirada en la Violencia Intrafamiliar, una realidad muchas veces acotada al género pero que en verdad ocurre entre todos los integrantes de muchas familias, niños, niñas, adolescentes, adultos y adultos mayores, en las más disímiles formas.
A medida que crece la conciencia del respeto a los derechos de las personas, nos damos cuenta que desde hace tiempo han ocurrido situaciones al interior de muchos hogares, entre miembros de una familia que vulneran principios de respeto y dignidad.
Las nuevas formas de comunicación y convivencia desgraciadamente, a veces, favorecen la aparición de nuevas formas de abusos y así como hemos visto la irrupción de denuncias acompañadas de imágenes en televisión que impactan por dos elementos que antes no se daban. Uno es la visualización gráfica y casi en tiempo real de lo que es la violencia hacia la mujer y la otra es la defensa que muchas de ellas hacen de sus agresores. Lo anterior se debe a un sin fin de causas sobre las que urge reflexionar para tener una adecuada respuesta como sociedad.
Pero la Violencia Intrafamiliar no se restringe tan solo a situaciones de género, si bien es su forma más visible, también hay abusos domésticos que afectan a niños, adolescentes y adultos mayores, y también sorprendentemente de mujeres hacia hombres. Es importante recalcar que nuestra población envejece cada vez más y a medida que eso ocurra, van a aparecer situaciones de abuso que tienen que ver con la calidad de vida que podamos darle a nuestros ancianos después de su jubilación.
Sin duda que para detener estas agresiones es necesario tener una perspectiva que incluya las nuevas formas de violencia doméstica, que incluye las agresiones físicas, sexuales, sicológicas y económicas de la que todos los miembros de una familia pueden ser víctimas.
En estas semanas sociales que se inician el 17 de agosto en el CFT San Agustín de Talca, reflexionaremos sobre el origen y el impacto en la familia que tiene la Violencia Intrafamiliar que va más allá del género, cómo afecta a sus involucrados y cómo afecta a la sociedad en su conjunto, que tiene precisamente a la familia como su núcleo básico.
De la solidaridad que demostremos frente a las víctimas y la atención que pongamos en quienes sufren en silencio y muchas veces a puertas cerradas, depende que nuestros niños, niñas, adolescentes y adultos mayores puedan tener una vida digna, con la justicia que se merecen.
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