Abel Antonio Arellano Correa está próximo a cumplir 50 años y su vida no ha sido para nada fácil. Con dos hijos de 5 y 9 años, estuvo por mucho tiempo cesante, sin poder llevar el sustento a su familia y esposa, con quienes vive en Vichuquén.-
Para tener algún ingreso realizaba trabajos esporádicos, mal remunerados y sin ninguna posibilidad de estabilización para el y su familia. Eso hasta que llegó al Crate buscando una posibilidad de capacitación laboral.-
Así, durante un año participó de un curso de apicultura que en realidad duró cuatro meses para un grupo de apicultores de Vichuquén que se extendió por seis meses brindando asistencia técnica.-
Gracias a eso, hoy Abel cuenta con un apiario con 10 colmenas que asegura irá multiplicando con el tiempo ya que dice, se encuentra capacitado para trabajar en el rubro apícola gracias a los cursos que el Crate entregó.-
"La idea es que lo que yo aprendí lo pueda traspasar a otras personas, porque es importante capacitarse. Hay muchos que quieren aprender de apicultura y yo he tratado de ayudarlos".-
Hoy Abel es un microempresario que a punta de esfuerzo y de solidaridad ha ido apoyando a sus vecinos y juntos ya han creado una pequeña industria apícola en Vichuquén que les sirve como fuente de ingresos y avisorar un futuro más prometedor para sus dos hijos.-
|