Maximiliano, Proyecto de reinserción educativa para jóvenes privados de libertad

"Quiero una vida, tener familia e hijos"

 

A pesar de sus cortos 18 años, Maximiliano conoce un lado del mundo que muchos de sus pares ni siquiera se imagina. Se trata del mundo de la droga, la delincuencia y la cárcel.

Desde los 14 que ingresa una y otra vez por diferentes causas al Centro de Internación Provisoria de Talca. Droga, robo, asalto, agresiones, maltrato forman parte de su prontuario. Ahora, en su última reclusión, está por homicidio.

 

Maximiliano es un chico que al hablar baja la mirada, su voz apenas se escucha y se nota en su vocabulario que abandonó los estudios cuando no terminaba la educación básica. Cada vez que estuvo dentro, esperaba no volver a entrar. Claro, "que no lo atraparan" porque su vida, sus amigos, estaban ligados a la mala vida, la delincuencia y la droga. Hoy sabe que sus oportunidades se acaban, con 18 años la próxima vez que "lo atrapen", irá directo a la cárcel y no al centro de reclusión para jóvenes.

Maximiliano nació en medio de la Población Padre Hurtado de Talca. Cuando estaba en libertad vivía con sus padres y tres hermanos y fue en ese lugar que comenzó a hacer sus primeras armas en el bajo mundo.

Primero, abandonó sus estudios cuando iba en séptimo básico. Le era más atractivo estar en la calle con sus amigos de infancia y si bien sus padres siempre trataron de corregirlo, él simplemente no les hacía caso y muchas veces se enfrascó en peleas con ellos y sus hermanos.

Fuera del colegio y con poco menos 14 años no pasó mucho tiempo hasta que ingresó al CIP, la causa: Robo. Aquella vez estuvo poco y al salir se hizo adicto al neoprén, la marihuana, la pasta base y la merca, un alucinógeno que se aspira y por su combinación con otras sustancias es altamente nociva.

De ahí a caer de nuevo había un paso que lo cruzó de inmediato. Era habitual en el CIP pero con la nueva ley las cosas se hicieron más serias. Con un delito de homicidio, cuando tenía 17 años, hoy se expone a una pena máxima de 10 años e incluso, si el juez lo estima conveniente, ir a la cárcel para adultos.

Pero Maximiliano está tranquilo, sabe que cometió un error y por eso busca una oportunidad y para ello se esmera en las clases que imparte la Fundación Crate al interior del CIP CRC que tienen por objetivo continuar los estudios de los jóvenes que están internos.

Claro, maximiliano no es el mejor estudiante ni su comportamiento es el óptimo, pero se esfuerza en que así sea. Ahora mismo está tratando de sacar su octavo básico y cuenta que los profesores son de lo mejor, que le gusta matemática y lenguaje porque tiene facilidades para aprenderlos.

Con una vida que bastante recorrida a sus 18 años, tiene las cosas claras para el futuro. Si lo dejan libre se irá de donde vive para alejarse de sus "amigos". Con su polola, con quien tiene un año y medio de relación, comenzará una vida en la que pueda trabajar e incluso, de darse la posibilidad, continuará los estudios. "Si, quiero estudiar derecho porque siempre me ha gustado".

"Me voy a ir de ahí -nos dice- porque si sigo ahí no voy a cambiar nunca, sobretodo con los amigos que son los que uno sigue y por los que estoy aquí. Además que ahora uno está más grande y hay que pensar en tener familia... hay que tener hijos".

 

"El terremoto nos unió como comunidad"
"Sobrevivimos y ahora empezamos a levantarnos"
"Así mejoramos nuestro barrio"
Mis hijos estudiaron en el Liceo Padre Hurtado de Molina

Es reconfortante hacer algo por gente que no tiene nada

La unión de la comunidad es importante
En camino a la certificación de leña
Pensaba que no valía nada, ahora sé que valgo todo

Quiero una vida, tener familia e hijos
Ahora estoy en una casa que es mía
La oportunidad que no tuvieron mis padres
Capacitación para emprender

Hombres del Mundo Rural

   
   
 
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