El orgullo es grande. Don Octavio dice que trabajó toda su vida y nunca asistió a la escuela, claro, "yo trabajé de chico en el sector de Las Piedras en Los Niches y me gustó la plata. Trabajé siempre como agricultor toda mi vida y sé lo duro que es esto, por eso siempre les dije a mis hijos que estudiaran y sean algo".
Al Liceo Agrícola llegaron por casualidad. Un amigo que trabajaba en la municipalidad le habló del Liceo Padre Hurtado a don Octavio y llegaron hasta allá a matricular a Reinaldo Hernández, el mayor, luego a Julio y después a Víctor.
"El liceo es excelente -nos dice- los profesores son muy dedicados, lo que le entregan a los chiquillos es bonito, yo conozco a varios de ellos que han salido y ahora estan muy bien, los seguimos visitando, el liceo se lo recomiendo a cualquiera".
Del Crate nos dice que no conocía mucho, a Don Carlos González "lo ubicaba más", "era una excelente persona, se apura a decir, nosotros estuvimos aquí en la última reunión que hizo en el liceo con los apoderados y los alumnos y realmente era una gran persona, muy cercana y muy amable".-
Con dos hijos ya egresados de cuarto medio, uno trabajando y el otro recién con un título en la mano, a don Octavio le queda el último hijo en el Liceo. Feliz, porque pudo darle a sus hijos la oportunidad que él no tuvo, la de estudiar y optar por un futuro, porque para don Octavio el futuro no está en el campo y lo dice un hombre que trabajó toda su vida como mediero en Sarmiento.
Por eso ahora está tranquilo porque sus hijos tendrán más oportunidades que las que él tuvo a esa edad. El tiene claro el panorama, "No hay oportunidad para los chicos en el campo, no si no estudian, pueden quedarse ahí pa puro pasar penas, pero si estudian, tienen una profesión para que surgan y sean algo.- Desgraciadamente -continúa- el camino se angosta, pero por suerte hay liceos como éstos, para que los niños puedan salir adelante".
El mayor de los hijos de don Octavio, Reinaldo, está trabajando ahora en un huerto, don Octavio nos dice que es "fanático de la pega y que le gusta mucho y que le va a ir bien porque es un buen chiquillo. El segundo, quiere dedicarse a los camiones o seguir estudiando si puede y ya el tercero tiene que terminar primero y después ver lo que hace".
Lo cierto es que para don Octavio, el que sus tres hijos hayan o esten terminando de estudiar es un logro importante y una tranquilidad enorme y por eso está muy agradecido del Liceo Padre Hurtado, de su gente, los profesores y los compañeros de sus hijos.
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