En toda la zona central del país hubo personas que lo perdieron todo y más. Familias rotas, historias de vida y generaciones vieron como lo que habían construido a lo largo de toda una vida se desplomaba o se lo llevaba el mar.
historias que conmueven, como la de Enrique Cornejo del sector de Santa Rosa en Maule, que a sus 97 años debió sacar de la casa a su señora de 85, en medio del movimiento de la noche del 27/02. A esa edad ha pasado por todos los terremotos del siglo XX pero cuenta que ninguno fue como el de esa noche.
"Cuesta moverse a los 97 años -cuenta- pero había que hacerlo porque si no, la casa se caía encima de nosotros". La casa de su hijo no quedó mejor y hoy la pareja de ancianos, el hijo, su señora y los nietos duermen en improvisadas carpas, esperando alguna solución y tratando de reconstruir lo que se pueda con las propias manos.
Caso aparte es el de Mireya Muñoz, que vive en Corinto con su hermana. Durante el día solían cuidar de sus nietos en la casa que hn habitado por siempre. "uy, la casa debe tener más de 100 años-saca una rápida cuenta- y aqui creció mi abuela, mi mamá y yo con mi hermana, mis hijas y los nietos... hasta aquí llegó nuestra casita". La casita en cuestión está en el suelo y ahora vive en una carpa instalada en el patio de la casa a la espera de una solución más estable al frío y al invierno que se avecina.
Luis letelier es otro de los damnificados, a sus 57 años vive en La Palma, comuna de Pencahue y como su casa se derrumbó, está durmiendo en un gallinero, mientras en el día trabaja rescatando lo poco que quedó en pie.
Luis vive solo y llegar hasta su casa es toda una odisea al interior de las difíciles lomas del interior de Pencahue. Luis vive de una pequeña viña con la que produce vino que va a vender a Constitución, aprovechando el ramal. Claro que ahora el ramal dejó de funcionar y en Constitución será dificil volver a vender, lo que lo tiene preocupado por el futuro, ya que tiene a su señora viviendo en Talca donde una de sus hijas.
En todos ellos hay una historia común, que es la de la angustia frente a un futuro incierto, sin el hogar que en la mayoría de los casos habitaban sus familias por generaciones, construcciones de adobe centenario que ya no estan más y que serán reemplazadas, o al menos es lo que esperan, por una solución más "moderna", sin el olor a historia a la familia y la tradición.
|