Habitantes del sector Santa Rosa de la comuna de Maule

"Sobrevivimos y ahora empezamos a levantarnos"

 

Guillermina Poblete tiene 59 años y vive con su marido pescador artesanal retirado en el sector de Santa Rosa en la comuna de Maule Rural.

En el momento del terremoto estaban ambos con dos nietos de 16 y 12 años de edad en una casa típica de los sectores rurales de la región. Adobe y barro es el material de la casa que habitaron por siempre y hace unos días la municipalidad les avisó que su casa debería ser demolida.

Ella ya lo sabía, porque esa noche tuvo que arrancar como pudo de su habitación entre los escombros que caían y la tierra que se movía, un pedazo de adobe quedó sobre su cama y hoy ya no puede volver a entrar a su casa, aquella donde nació, vió crecer a sus hijos y la visitaba su nieto.

 

Hasta ahora sólo sabe de la demolición, espera que la municipalidad le pueda entregar una mediagua pero no sabe aún si eso será posible. Le urge porque con su esposo estan durmiendo en el patio y la única fuente de ingreso es una pensión mínima que reciben, con lo que apenas les alcanza para los remedios y el pasaje de la locomoción para trasladarse a comprar lo necesario en el pueblo.

"Esa noche fue terrible, mi esposo andaba fuera y yo estaba con los dos niños, la casa se movía entera y alcancé a salir con ellos al patio, el temor es grande y las réplicas no sabemos dónde arrancar. La ayuda que ha llegado es poquísima, acá estamos todos muy lejos y necesitamos hasrtas cosas, yo estoy enferma y necesito medicamentos, no hay locomoción y estamos solos".

La situación de la señora Guillermina Poblete, es similar a la de sus vecinos del sector de Santa Rosa y Lavadero, una comunidad agrícola donde residen mayoritariamente adultos mayores en casas que deberán ser demolidas si es que no se derrumbaron por el terremoto.

 

En Santa Rosa, vive también don Enrique Cornejo, con su papá de 97 años y su mamá de 85, un hijo enfermo y tres niños, que vieron como su casa se caía mientras él aún estaba dentro, sin poder salir, atrapado entre los escombros.

Su padre, que recurda aún los terremotos de 1928, 1939, 1960 y 1985, cuenta que sólo esperaba morirse junto a su esposa, porque éste fue más "fuerte y terrible que los anteriores" y a esa edad cuesta pensar en moverse y salir de donde estaban, un cuarto que afortunadamente no se derrumbó, como si lo hicieron parte de la casa donde viven todos ellos.

El sector de Santa Rosa de Maule lamentó sólo una víctima fatal, un aduylto mayor que no alcanzó a levantarse de su cama mientras los escoimbros caían sobre ella. Aún así, con toda la destrucción cuentan que tienen todas las ganas de levantarse y como ellos dicen "la vida sigue y ahora hay que trabajar más duro para recuperar la tranquilidad y lo que queda de sus pertenencias"

Al sector ha llegado muy poca ayuda de las autoridades, lo alejado y aisaldo del sector los tiene sin locomoción y hasta ahí llegó un equipo de la Fundación Crate con ayuda en alimentos y plásticos enviados por CARITAS para las zonas afectadas, para acompañarlos y paliar en parte el dolor producido por el susto y comenzar de apoco a reconstruir desde el dolor, una nueva esperanza para todos ellos..

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"Sobrevivimos y ahora empezamos a levantarnos"
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